domingo, diciembre 04, 2005

Una excursión

En el camino, leo un libro pendiente, Una excursión a los indios ranqueles. Se me ocurre que es un texto ideal para ser leido como diario de lo impropio durante un viaje. Mansilla tiene momentos asombros, un amaneramiento que anticipa las vanguardias, una metafísica del extrañamiento que se ajusta a un idioma retorcido y apocalíptico. Como Hudson, es un extranjero naturalizado en las diagonales del paisaje. Tal es el comienzo del capítulo XIX:

Al día siguiente amaneció la atmósfera turbia y atornasolada.
Las ondulaciones del terreno arenoso, reverberando el sol, formaban caprichosos mirajes, los objetos cercanos se divisaban lejos creciendo sus proporciones.
Veíanse en lontananza grandes lagunas de superficie plateada y quieta; árboles colosales, que eran pequeños arbustos chamuscados por la quemazón; potros alzados que escarceaban y eran aves de rapiña, que aleteando alzaban el polvo sutil.

3 comentarios:

perdida liviana dijo...

Siempre pensé que el libro de Mansilla me iba a resultar tremendamente aburrido... ERROR. No hay que prejuzgar antes de leer. Nunca me reí tanto con otro libro como con La excursión. Realmente Mansilla es un adelantado a su tiempo (esto también se ve en Pot-pourri).

Jorge Alberdi dijo...

Pasa como con nuestros paisajes: no sabemos lo que tenemos. 'Una excursión...' es un libro 'tremendo'. Me diste ganas de releerlo. Gracias
Saludos

wojaczek dijo...

De lo mejor que ofrecio la literatura argentina, por lejos...quien puede olvidarse del sueño de Mansilla, en que se autoproclama Lucius Victorius Imperator, Napoleon de las Pampas?