viernes, agosto 19, 2005

Retrato de una dama sincera

- Lo que yo tengo que hacer entonces -dijo muy despacio- es utilizar la vista, usar los ojos, en todas las ocasiones en que antes utilizaba... ¿cómo lo llamó usted?... la propriocepción. Ya me he dado cuenta -añadió pensativa- de que puedo "perder" los brazos. Pienso que están en un sitio y luego resulta que están en otro. Esta "propriocepción" es como los ojos del cuerpo, es la forma que tiene el cuerpo de verse a sí mismo. Y si desaparece, como en mi caso, es como si el cuerpo estuviese ciego. Mi cuerpo no puede "verse" si ha perdido los ojos, ¿no? Así que tengo que vigilarlo... Tengo que ser sus ojos. ¿No?

- Sí -dije- eso es. Podría usted ser fisióloga.
- Tendré que ser algo así como una fisióloga, sí -contestó-, porque mi fisiología se ha descompuesto y puede que no se recomponga nunca de modo natural...

(extracto de El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, por Oliver Sacks, Muchnik editores, Barcelona, 1987)

2 comentarios:

paula dijo...

oliverio,buenísimas fotos, la data de witkin me salvó una serie de tapas p discos (colajje) q estoy preparando. cae la baba.

Puanex dijo...

Acaso los enanos son sinceros?