miércoles, junio 01, 2005

Relación del efecto del peyote *

2 horas 53. Hiperculos dejándose caer por saltos de agua.

2horas 58. Un desfile con elefantes y un dromedario perlado (con máscaras), magnífico en sus proporciones (terrible realismo). Espío y abrazo órganos femeninos con los ojos.


3horas. Un individuo parecido a Micinski se dirige con apremio hacia la luna y sus aventuras después de lanzarse en paracaídas con la mente ofuscada. El balancín de los elfos. (Número cómico) Los genitales cornudos de la Reina de Saba en un museo astral.

3 horas 5. He dicho "basta de visiones" y he apagado la lámpara. Lo que ha seguido a sido una visión cadavérico erótica. (Número macabro). El deslizamiento de un cráneo (después de arrojarse) por un vientre; tan repugnante que sin tardanza he encendido la lámpara. Una lluvia erótica de flores con faldas (campanillas). Un sonriente barbudo (Valois) atenazado por unos enormes hocicos bovinos.

3 horas 10 . Un Hades de mi invención. Huesos de cadáveres en un desierto circular y fantasmas a lo Goya. Goya debía de conocer el peyote.

3 horas 30. Visiones torturantes. Una lucha entre centauros ha pasado a ser una lucha entre fantásticos genitales. Conversión, pero no a ninguna religión, sino a una conversión simplemente vital. Renuncia a los narcóticos. Espiritualización. Un cangrejo asesino sale reptando de la herida de un cráneo. La transformación de un gavilán en ave gallinácea.Los maravillosamente sabios ojos del gavilán, casi humanos, se han vuelto estúpidos,se han multiplicado y han echado a volar en cabezas de aves hacia un horizonte combo.

3 horas 45. Un faraón semejante a mí. Desfiles. Ceremonias totémicas (gavilano reptiloides) sobre escudos, luego han emprendido el vuelo en forma de espectros de animales. Reptiles en un mejunje sexual. Iguanas lamiéndose los órganos unas a otras.

3 horas 50. Serpientes en pozos en medio del desierto. (Número realista). Nuevamente la visión (repetición con variante) del cerebro loco, lleno de úlceras hasta la gangrenación (a propósito de dejar de beber); un rostro ornibatrácico picoteando el cerebro de un monstruo (y sujetándolo con sus garras) ha levantado hacia mí la cabeza y me ha mirado lúbricamente. Un abismo sexual con un hipopótamo peludo de color amarillo. Ojos.


S.I. Witkiewicz


* Fragmento de Narcóticos, Circe, Barcelona, 1994.