martes, mayo 11, 2010
miércoles, abril 14, 2010
miércoles, abril 07, 2010
Historia del pelo
Podría decirse a esta altura que la prosa de Alan Pauls va duplicando su apuesta en cada libro. En serie con Historia del llanto, Historia del pelo calibra una prosa expansiva para reinventar el presente –después de Butor y Saer, creíamos que no quedaba nada por hacer con ese tiempo terminal–. El presente de Historia del pelo no es descriptivo ni testimonial, no compacta capas de narración sobre un único plano, ni ahoga objetos en un volumen insalubre de realismo mimético, sino que asocia y sutura escenas en el tiempo, les escurre una gama asombrosa de matices, y produce un tipo de narración inusual, donde distintas líneas anecdóticas confluyen y recomponen un tejido –la amistad– o una manía apolínea –el pelo–, sin ceder al imperativo de contar una historia cronológicamente. Lo que se historiza en Pauls es ese pathos instantáneo y frívolo, que parece reflejarse en un atributo excepcional: una cualidad que es puro síntoma.
El pelo, desde la década del setenta, cuando comienza a crecer el relato, hasta la actualidad, en que el relato se desmaleza, preocupa y atormenta al protagonista –él– como un órgano que podría enfermar y cada mes exige tratamiento especializado. Su crecimiento parece una evidencia insaciable de mortalidad. La década del setenta no amerge como una época historizable moralmente. Ni en Historia del llanto ni en Historia del pelo existe una época ilustrada y guionada, sino restos que se deslizan hacia un ahora: momentos y cuestiones políticas atravesadas y problematizadas en la memoria y en personajes –el peluquero todo poderoso Celso y su par, el “veterano de guerra” hijo de un célebre militante desaparecido– diseccionados en la narración como mariposas coleccionables. El pelo –o en su defecto una peluca–, igual que el llanto en la anterior entrega de esta trilogía, entonces parece una reserva de potencia, es decir, un foco de vulnerabilidad. Para “él”, el pelo funciona como una máquina de producir identidades en cada intersticio de la realidad: ahí es donde el narrador apuntala su memoria, donde la política empieza a hacer combustión, y donde en definitiva el cuerpo caleidoscópico de la novela gana por varias cabezas.
* Columana publicada en Inrockuptibles marzo.
miércoles, marzo 03, 2010
viernes, febrero 05, 2010
lunes, febrero 01, 2010
En torno al ocio.
A través del gotero del que caen los feriados se puede ver al trabajador frotándose las manos, mirando las marcas rojas en el calendario. La alternancia entre jornadas laborales y no laborales es tan desproporcionada, que pocos pueden escapar a la cruda ecuación entre el ocio y el trabajo: once meses y medio de actividad para tomarse medio mes de vacaciones, aproximadamente. Quien la sufra o quien aproveche de esta costumbre, ley o necesidad del mercado, es un convicto de la vieja fórmula capitalista “el tiempo es dinero”. La monetización del tiempo, convertida en frase por Benjamin Franklin, tuvo una repercusión crucial en el ámbito de la pereza. El ocio, la fiaca, la acidia, la holgazanería, tristeza, hastío, spleen y todas sus variantes se transformaron en actividades que atentaban contra la producción, y por lo tanto merecieron la pena máxima del asalariado. La prohibición secular de la fiaca se produjo como una confusa continuidad histórica de la prohibición y penalización de la pereza eclesiástica, también conocida como acidia, el cuarto pecado capital. (sigue en Radar libros)
miércoles, enero 20, 2010
Festival FINN
martes, enero 19, 2010
Sobre los peligros de fumar en la cama, de M. Enriquez
miércoles, enero 06, 2010
Comunidad inconfesable 10
jueves, diciembre 10, 2009
lunes, noviembre 30, 2009
lunes, noviembre 23, 2009
Mia docs: Jan Wolkers
¿Por qué, y cómo, la literatura holandesa casi no figura en la geografía literaria del lector argentino? Con la edición de Delicias turcas –libros del Zorzal– llega a Argentina el talento del polifacético escritor, pintor y escultor nacido en Oegstgeest en 1925, aunque para el caso es lo mismo: Jan Wolkers es un artista cabal que parece haber acompañado su deseo con absoluta convicción en cada disciplina. Lo suyo no es la narración erótica, sino una especie de realismo obsesivo en el cual las cabalgatas sexuales encienden un lenguaje que desafía, con sus relampagueos obscenos, todo el naturalismo amable de la erotología típica. “Se puso a dar vueltas con la concha alrededor de mi lengua. Al cabo me empujó para apartarme, pero se me quedó agarrado el mentón en el elástico de la bombacha, que estaba tirante entre sus muslos, lo que me permitió encajarle un último lengüetazo”. Wolkers no orbita sólo en torno al sexo; en realidad, improvisa una exploración alrededor de la pérdida y de la ganancia implícita en la repetición descontrolada del deseo, en la pasión amorosa y los sombríos lazos familiares que asechan toda relación. Lo hace con una mirada sarcástica que deforma todo, al punto de que el sexo parece un gran aro de fuego a través del cual el hombre, igual a un león amaestrado, pasa en cada página una y otra vez. Entre polvos y mujeres que van y vienen, distracciones, como el arte y la escritura, disciplinas que en Wolkers son idiomas materiales que destruyen cualquier idea apolínea, el libro desnuda las mezquindades de la pequeña burguesía y sitúa al narrador en esa especie de limbo que habitan los artistas malditos. Delicias turcas tiene el tempo de un libro de memorias, pero a la vez parece un volumen de relatos arracimados en torno a un hilo novelístico: Olga, una mujer inolvidable. Y pese a todo lo que aparente, en realidad este es simplemente un gran libro sobre un gran amor, un libro descarnado y, para dicha del lector argentino, inmejorablemente traducido por Diego Puls.
* Columna acerca de Delicias turcas, de Jan Wolkers, publicada en Inrockuptibles noviembre.
miércoles, noviembre 18, 2009
Martes doble

Gárgola Ediciones invita a la presentación del libro Serpientes, de Daniel Krupa, un nuevo libro de la colección “Laura Palmer no ha muerto”, de narrativa argentina contemporánea, que se presentará el martes 24 de noviembre a las 20 horas en el CC Pachamama (Pasaje Argañaraz 22, casi esquina Pringles y Estado de Israel).
Hablarán sobre la novela los escritores Oliverio Coelho y Agustín J. Valle.
Músico invitado: Tomi Lebrero.
viernes, noviembre 13, 2009
domingo, noviembre 08, 2009
LA COMUNIDAD INCONFESABLE
Revista Breve | Mensual
Numero 8 Noviembre| 2009
Textos, como partes de una totalidad perdida, que oscilan entre las 9 y las 99 palabras.
En este número
Editorial – Nuevos dilemas, nuevas escrituras.
Ficciones – Teresa Serván, Daniel Salvo, Carlos López-Aguirre, Pablo Nicoli Segur.
Crítica – Julio Ramón Ribeyro, Sólo para fumadores. Manuel Vilas, España. Pablo Besarón, La conspiración: ensayos sobre el complot en la literatura argentina. Juan Jacinto Muñoz Renguel (prólogo y edición). Perturbaciones. Antología del relato fantástico español actual.
Ensayo – Francisco X. Estrella y Polanski. Filipo La Porta: Il dovere di argomentare. Solange Rodríguez Pappe y su Arte poética.
Cine – Melancholia I: Antichrist, por Diego Yépez. Apocalipsur, por Javier Izquierdo.
Bastardos sin gloria, por Esteban Tabacznik. Una carta para el tío Boonmee, por Tomás Binder.
Música – Bon Iver, Blood Bank, por Diego Zúñiga. Turbopótamos, 2012, por Alexis Iparraguirre. Dmitry Sitkovetsky, David Jeringas y Kalle Randalu. Vasks: Works with violoncello, por Eduardo Varas. Fabiana Cantilo, En la vereda del sol, por Martín Zariello.
Nuevas tecnologías – Reflejo, por Lucas Sallovitz. Screenshots autobiográficos, por Guadalupe Aguiar. canal*SAHARAUI, por Eugenio Tisselli.
Opinión – Carola Moreno y El resabio de colonizadores. Leonardo Valencia sobre el diálogo España/Latinoamérica. Oliverio Coelho sobre Frankfurt.
martes, noviembre 03, 2009
Céline
* La periódica revisión dominical.