{La mínima diferencia}
A las diez y media las calles de Buenos Aires empiezan a despoblarse. Con mi mujer salimos de nuestra casita en Boedo. Se percibe apuro y ensimismamiento en la gente que busca un lugar o un refugio para ver el partido. En la ciudad el frío es polar, llovizna, así que en vez de caminar subimos al auto, cada día más parecido al troncomóvil de Los picapiedra. Por suerte arranca y enseguida llegamos a un Cinemark, malhumorados: el clima no puede ser tan malo y el cielo no puede ser tan gris. ¿Será una señal de que Dios no está hoy con Maradona? (sigue en el blog de Babelia...)
++ posted by {oliverio coelho} at 6:07 PM



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